PARA TENER ÉXITO HAY QUE ORAR EN TODA CIRCUNSTANCIA

LEAMOS HOY 1 DE DICIEMBRE NEHEMÍAS 2.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos”. (Ver. 4).

COMENTARIO HISTÓRICO DE NEHEMÍAS 2.-

“El rey, velando por su propia seguridad, estaba acostumbrado a observar los rostros y a penetrar los disfraces, de modo que se dio cuenta de que alguna aflicción secreta acosaba a su copero. Le preguntó: “¿Por qué está triste tu rostro, pues no estás enfermo? No es esto sino quebranto de corazón… “¿Qué cosa pides?” Pero el varón de Dios no se atrevía a responder antes de haber solicitado la dirección de Uno mayor que Artajerjes. Tenía un cometido sagrado que cumplir, para el cual necesitaba ayuda del rey; y comprendía que mucho dependía de que presentase el asunto en forma que obtuviese su aprobación y su auxilio. Dice él: “Entonces oré al Dios de los cielos.” En esa breve oración, Nehemías se acercó a la presencia del Rey de reyes, y ganó para sí un poder que puede desviar los corazones como se desvían las aguas de los ríos”. (PR 465). La Biblia no registra el contenido de la oración que elevó Nehemías a Dios, pero indudablemente, fue muy corta, con los ojos abiertos, porque estaba mirando al rey. Oremos mentalmente antes de hacer un pedido, oremos mientras estamos preparando una respuesta, oremos mientras buscamos la solución a un problema, oremos antes de tomar una decisión, oremos en todo momento.

CITA SELECTA.-

“No hay tiempo o lugar en que sea impropio orar a Dios. No hay nada que pueda impedirnos elevar nuestro corazón en ferviente oración. En medio de las multitudes de las calles o en medio de una sesión de nuestros negocios, podemos elevar a Dios una oración e implorar la dirección divina, como lo hizo Nehemías cuando presentó una petición delante del rey Artajerjes. Dondequiera que estemos podemos estar en comunión con Dios. Debemos tener abierta de continuo la puerta del corazón e invitar siempre al Señor Jesús a venir y morar en nuestra alma como huésped celestial. Aunque estemos rodeados de una atmósfera corrompida y mancillada, no necesitamos respirar sus miasmas; antes bien podemos vivir en el ambiente limpio del cielo. Elevando el alma a Dios mediante la oración sincera podemos cerrar la entrada a toda imaginación impura y a todo pensamiento impío. Aquellos cuyo corazón esté abierto para recibir el apoyo y la bendición de Dios andarán en una atmósfera más santa que la del mundo y tendrán constante comunión con el cielo”. 

(CC 99).

ORACIÓN:

PADRE, GRACIAS PORQUE TU PODER ESTÁ A NUESTRA DISPOSICIÓN PARA ABRIR PUERTAS. GRACIAS POR CONTESTAR NUESTROS PEDIDOS Y RUEGOS. EN EL NOMBRE DE JESÚS, AMÉN.