LECCIÓN: CONFIEMOS EN QUE DIOS SE ENCARGA DE HUMILLAR Y EXALTAR EN EL MOMENTO INDICADO

LEAMOS HOY 13 DE ENERO JOB 22.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Porque Dios humilla a los altaneros, y exalta a los humildes. (Ver. 29).

COMENTARIO HISTÓRICO DE JOB 22.-

Elifaz comparte dos grandes verdades: 1) Dios humilla a los altaneros. Los arrogantes despojan a los pobres, no tienen compasión de los necesitados, ejercen poder dictatorial, no comparte las bendiciones con las viudas y los huérfanos, creen que Dios no los observa desde los cielos. Antes que Dios nos humille, aceptemos este consejo: “Hermano mío, usted tiene una obra ante sí, esforzarse por vencer la codicia y el amor a las riquezas mundanales, y especialmente la confianza en sí mismo debido al éxito aparente que ha tenido en conseguir las cosas de este mundo… El amor a las riquezas los hace egoístas, exigentes y altaneros. La riqueza es poder, con frecuencia el amor a ellas deprava y paraliza todo lo noble y toda semejanza a Dios que hay en el hombre” (TI 2: 600); 2) Dios exalta a los humildes. Conteste si está atravesando por alguna de estas circunstancias en su vida: ¿Sentimos que nos están ultrajando? ¿Lo están menospreciando por su origen, color, apariencia física o condición financiera? ¿Consideramos que no somos valorados en nuestro hogar, trabajo, o centro de estudios? ¿Se siente humillado por la forma en que le hablan o se dirigen hacia usted? La promesa de esta mañana dice que “Dios exalta a los humildes”. Esperemos los tiempos de Dios, y confiemos en que Él nos exaltará cuando fuere el tiempo.

CITA SELECTA.-

“Nadie se exalte para hablar acerca de sí mismo, para exponer sus habilidades, para ostentar sus conocimientos y cultivar su vanidad. Nadie trate de destruir la obra de los que no trabajan de acuerdo con sus normas. El Maestro celestial nos extiende esta invitación: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Mateo 11:28-30. Cristo nunca manifestó confianza propia, ni fanatismo ni presunción. Afirmó que “no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Juan 5:19.

(CDCD 130)

OREMOS:

PADRE, PERDONA NUESTROS PECADOS QUE CAUSAN DOLOR A NUESTRO PRÓJIMO. DANOS FORTALEZA PARA SOPORTAR LAS HUMILLACIONES, Y AUMÉNTANOS LA FE PARA ESPERAR EL TIEMPO QUE NOS EXALTARÁS. POR JESÚS, AMÉN.