CANTEMOS: TE EXALTARÉ, MI DIOS, MI REY, Y BENDECIRÉ TU NOMBRE, CADA DÍA TE BENDECIRÉ.

LEAMOS HOY 26 DE JUNIO SALMOS 145.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable”. (Vers. 1-3).

COMENTARIO HISTÓRICO DE SALMOS 145.-

El salmo 145 es un salmo de alabanza a Dios por tener un gobierno poderoso, justo, y benévolo. El cántico expresa adoración al supremo Dios: 1) TE EXALTARÉ MI DIOS MI REY.- Exaltar es “subir” o “levantar”. Nuestra alanza individual exalta a Dios, pero nuestro testimonio en la vida diaria, demuestra ante las personas que nos rodean que Él es nuestro Dios y el rey que gobierna nuestras vidas; 2) ALABARÉ TU NOMBRE POR SIEMPRE.- Cuando reflexionamos la forma que Dios nos ha conducido a través de los años, cuando recordamos las veces que Dios nos cuidó de accidentes, elecciones equivocadas o enfermedades, concluimos que Dios merece nuestra alabanza eterna de gratitud; 3) GRANDE ES JEHOVÁ Y DIGNO DE SUPREMA ALABANZA.– ¿Podemos recordar algunos episodios donde palpamos la grandeza de Dios y su gran poder para socorrernos? Expresos nuestra gratitud cantando alabanzas a su nombre; 4) SU GRANDEZA ES INCOGNOSCIBLE.- Como seres humanos pecadores y finito, tenemos limitaciones para conocer en forma plena a Dios. Sin embargo, podemos extasiarnos en profundizar nuestros conocimientos para conocer su amor, misericordia y perdón. En síntesis: ALABEMOS A DIOS CON NUESTRAS VOCES.

CITA SELECTA.-

“La voz es un órgano maravilloso. Es una maravillosa bendición. Usémosla plenamente en favor de Cristo, y no alabemos al diablo con quejas por lo dificultoso del camino al cielo. Demos al mundo un ejemplo viviente de la belleza que hay en la religión y en Jesucristo por medio de las ofrendas que presentamos ante Dios, y hablando de su bondad y de su poder. Si usted siente la disposición a murmurar, déjela morir antes de darle expresión. Discipline su voz y lengua, y entonces, cuando abra los ojos por la mañana, sea su primer pensamiento: “Agradezco al Señor; Él me ha cuidado durante la noche. Te agradezco, Jesucristo, por la paz que hay en mi corazón”.

(RJ, 277).

OREMOS:

DIOS NUESTRO TE AGRADECEMOS PORQUE SOMOS OBJETOS DE TU MISERICORDIA INMERECIDA. TE PEDIMOS TUS BENDICIONES EN NUESTRO ENTRAR Y SALIR, CÓLMANOS DE PROSPERIDAD EN TODO LO QUE HACEMOS. POR JESÚS, AMÉN.