DESAFÍO: ENUMEREMOS LAS RAZONES POR LAS CUALES DEBEMOS ALABAR A DIOS

LEAMOS HOY 27 DE JUNIO SALMOS 146.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: ¡Alabado sea el Señor! Alaba, alma mía, al Señor. Alabaré al Señor toda mi vida; mientras haya aliento en mí, cantaré salmos a mi Dios. (Vers. 1, 2).

COMENTARIO HISTÓRICO DE SALMOS 146.-

El salmo 146 es parte de los últimos cinco salmos del salterio que se caracterizan por estar llenos de alabanzas. Cada salmo inicia con la frase halelu-Yah, que significa “alabad a Jehová” y terminan con la palabra “Aleluya”. El salmo responde las preguntas: ¿Cómo alabar a Dios? ¿dónde? ¿por qué? y ¿Qué hace la alabanza por nosotros? Analicemos las respuestas: 1) ALABAR A DIOS erradica de nuestra mente los problemas y adversidades de la vida, para enfocarla en Dios; 2) ALABAR A DIOS nos dirige de una experiencia individual a compartir con nuestro entorno, una adoración colectiva; 3) ALABAR A DIOS nos permite contemplar el carácter de Dios para adorarlo en la “hermosura de su santidad; 4) ALABAR A DIOS encauza nuestra perspectiva de lo terrenal al plano celestial. Rememoremos las razones por las que podríamos alabar y dar gracias a Dios: 1) Por estar con vida; 2) Por vivir bajo su cuidado; 3) Por haber tenido alimentos cada día; 4) Por habernos preservado de peligros; 5) Por tener una familia; 6) Por tener trabajo o estar estudiando; 7) Por tener salud; 8) Por te tener buenos amigos y amigas; 9) Por tener un lugar para dormir; 10) Por tener la certeza de la salvación en Cristo. Agregue otros motivos de agradecimientos, y comparta con su círculo de amigos.

CITA SELECTA.-

“Si tan solo pensáramos en él tantas veces como tenemos pruebas de su cuidado por nosotros, lo tendríamos siempre presente en nuestros pensamientos y nos deleitaríamos en hablar de él y en alabarle. Hablamos de las cosas temporales porque tenemos interés en ellas. Hablamos de nuestros amigos porque los amamos; nuestras tristezas y alegrías están ligadas con ellos. Sin embargo, tenemos razones infinitamente mayores para amar a Dios que para amar a nuestros amigos terrenales, y debería ser la cosa más natural del mundo tenerlo como el primero en todos nuestros pensamientos, hablar de su bondad y alabar su poder… Vivimos demasiado apegados a lo terreno”

(Or 343).

OREMOS:

PADRE DE AMOR. TE ALABAMOS POR TUS GRANDES BENDICIONES. MUCHAS GRACIAS POR LA VIDA, POR VIVIR BAJO TU CUIDADO, POR LOS ALIMENTOS DE CADA DÍA, POR TENER TRABAJO O ESTAR ESTUDIANDO, POR TENER UNA FAMILIA, Y POR TENER LA CERTEZA DE LA SALVACIÓN. POR JESÚS, AMÉN.