DESAFÍO: JÓVENES, ADULTOS Y NIÑOS, ALABEMOS A DIOS

LEAMOS HOY 29 DE JUNIO SALMOS 148.

VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Los jóvenes y también las doncellas.  Los ancianos y los niños. Alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es enaltecido. (Vers. 12, 13).

COMENTARIO HISTÓRICO DE SALMOS 148.-

Recordemos que en el Salmo 146, el individuo alaba a Dios; en el salmo 147, el pueblo alaba; y en el Salmo 148 toda la creación le alaba. El salmista empieza con la alabanza debida al Creador por parte de toda la creación: el cielo y la tierra. La alabanza celestial se basa en el hecho de que Dios el Creador, es quien originó, mantiene y controla todo. La alabanza terrenal se basa en la gloria intrínseca del Señor y la posición singular de su pueblo. El orden de la alabanza se inicia arriba, partiendo de los seres celestiales a la congregación física de los cielos; luego, el orden de la alabanza se invierte hacia arriba, desde las profundidades, luego del orden inanimado al reino animal, culminando con la humanidad. El salmista desafía para que tres grupos alaben a Dios: 1) JUVENTUD: ALABEN AL SEÑOR.- Apreciada juventud, exalten el nombre de Dios porque Él les concede fortaleza juvenil, energía para vivir cada día e inteligencia para estudiar; 2) ADULTOS: ALABEMOS AL SEÑOR.- Elevemos nuestras voces en gratitud de alabanzas a Dios por el trabajo que tenemos, por nuestra pareja, por nuestros hijos, por nuestros nietos, por nuestros padres, y por la familia que Dios nos concedió; 3) NIÑOS: ALABEN AL SEÑOR.– “Enseñad a vuestros niños a glorificar a Dios. Mantened sus mentes limpias y puras a la vista de Dios… Alabad a Dios. Permitid que vuestra conversación, música y cantos alaben al que hizo tanto por vosotros. Alabad a Dios en este mundo, y luego estaréis preparados para uniros al coro celestial al entrar en la ciudad del Señor. Entonces echaréis vuestras coronas resplandecientes a los pies de Jesús, tomaréis las arpas de oro, y henchiréis el cielo de melodías.” (DNC 47).

CITA SELECTA.-

“Hay una obra que debemos hacer para prepararnos para la compañía de los ángeles. Debemos ser semejantes a Jesús, y estar libres de la contaminación del pecado. El fue todo lo que requiere que seamos; fue una norma perfecta para los niños, los jóvenes y los adultos. Debemos estudiar más este modelo. Aquel a quien los ángeles adoran, escuchó con tierno amor sus alabanzas balbucientes”. 

(AFC 302).

ORACIÓN:

DIOS NUESTRO. ALABAMOS TU NOMBRE POR TUS GRANDES MARAVILLAS EN NUESTRO FAVOR. QUE LOS JÓVENES TE ALABEN, QUE LOS NIÑOS SEAN ENSEÑADOS PARA ALABARTE Y QUE LOS ADULTOS TE ALABEMOS. POR JESÚS, AMÉN.