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Categoría: Plan de Reavivamiento

La circulación y distribución adecuada de nuestras publicaciones es una de las ramas más importantes de la obra en la actualidad. Poco puede hacerse sin esto. Y nuestros ministros pueden hacer más en esta obra que ninguna otra clase de personas. Es cierto que hace algunos años muchos de nuestros predicadores estaban llevando demasiado lejos el asunto de la venta de libros.

Nadie debiera acariciar la idea de que, por cuanto es malo cocinar sólo por complacer el gusto o el apetito, es bueno adoptar un régimen empobrecido. Muchos están debilitados por la enfermedad, y necesitan una alimentación nutritiva, abundante y bien cocinada. Con frecuencia encontramos pan integral pesado, ácido y medio crudo.

Al recibir esta carta, decidimos mandar la suma necesaria a la Hna. More tan pronto como tuviéramos tiempo. Pero antes de tener un momento disponible decidimos ir a Maine, y volver en pocas semanas, para poder hacerla venir antes que se cerrara la temporada de navegación. Y cuando decidimos quedarnos para trabajar en Maine, New Hampshire, Vermont y Nueva York, le escribimos a un hermano en este condado para que viera a los hermanos principales del vecindario y consultara con ellos acerca de mandar a buscar a la Hna. More y proveerle un hogar hasta que volviéramos.

“Las reuniones comenzaron el lunes a las 10 de la mañana. Los Hnos. Rodman y Howard estaban presentes. Se mandó buscar al Hno. Newell Mead para que asistiera a la reunión, el cual estaba muy débil y nervioso, casi exactamente como tu padre en su enfermedad pasada. Una vez más se hizo énfasis en la condición de la iglesia, y se pasó la censura más severa sobre los que habían estorbado su prosperidad. Con los ruegos más fervientes les rogamos que se convirtieran a Dios y se orientaran en la dirección debida.

Los ángeles trabajan en armonía. Un orden perfecto caracteriza todos sus movimientos. Mientras más de cerca imitamos la armonía y el orden de la hueste angélica, mayor éxito tendrán los esfuerzos que hagan estos agentes celestiales en favor nuestro. Si no vemos la necesidad de acción armoniosa, y somos desordenados, indisciplinados y desorganizados en nuestro curso de acción, los ángeles, que están cabalmente organizados y se mueven en perfecto orden, no pueden trabajar con éxito por nosotros. Se alejan llenos de tristeza, porque no están autorizados a bendecir la confusión, la distracción y la desorganización.

Los amigos de la humanidad, de la verdad y la santidad, debieran actuar con referencia al Instituto en base al plan de sacrificio y liberalidad. Tengo quinientos dólares en acciones del Instituto, lo cual deseo donar, y si mi esposo tiene con su libro el éxito que anticipamos, dará quinientos dólares más. Los que aprueban este plan, les rogamos que nos escriban a Greenville, condado de Montcalm, Míchigan, y especifiquen las sumas que están dispuestos a donar o invertir en acciones como las que se han usado en el caso de la Asociación Publicadora.

Debo confesar, sin embargo, que me ha producido mucha ansiedad el determinar precisamente cuál es mi deber con respecto a estos testimonios personales. Con pocas excepciones, los he enviado a sus destinatarios, y he dejado que dichas personas dispusieran de ellos como mejor les pareciera.

Testimonios para la Iglesia, Vol. 1, p. 538-545, día 062

Hermano F: El día 25 de diciembre de 1865 se me mostró que en Maine había comenzado una buena obra. Se me señaló en forma especial el campo de trabajo en el cual se ha establecido una compañía como fruto de las labores del Hno. Andrews y las de usted, cuyos miembros han manifestado su interés y amor por la verdad al construir una casa de culto. Hay todavía una gran obra que hacer en favor de esta compañía. Un buen número han sido convertidos a la teoría de la verdad; otros han decidido por el peso de la evidencia; ven belleza en la cadena de eslabones de la verdad, todos unidos en un todo armonioso y perfecto.

Testimonios para la Iglesia, Vol. 1, p. 530-537, día 061

Aceptamos ahora con profunda tristeza el reproche que nos hace llegar este testimonio, y rogamos que allí donde hemos errado apartándonos de lo correcto debido a nuestra falta de discernimiento espiritual, podamos recibir el perdón de Dios y de su pueblo.

Testimonios para la Iglesia, Vol. 1, p. 522-529, día 060

“Pensé en mi sueño que estaba en mi ciudad natal, al pie de una ladera. Hablé con bastante fervor y dije: ‘¡Oh, que pueda encontrar esa fuente de toda sanidad!’ Vi que llegaba un joven bien vestido, el cual me dijo en tono muy agradable: ‘Te conduciré a la fuente’. Dirigió el camino, y traté de seguirlo. Atravesamos la ladera de la montaña, pasando con mucha dificultad tres lugares pantanosos, por los cuales corrían pequeñas corrientes de agua lodosa. No había forma de cruzar estas corrientes sino solamente vadeando.