El conflicto ha terminado. La tribulación y la contienda han llegado a su fin. Los cantos de victoria llenan todo el cielo mientras los redimidos toman la alegre melodía: Digno, digno es el Cordero que fue inmolado y vive de nuevo, un conquistador triunfante. Hechos de los apóstoles, pg. 602
Vemos cómo el pueblo que profesa ser justo puede poner en acción el espíritu de Satanás y realizar sus impíos propósitos a través de la envidia, los celos y el fanatismo religioso… El Cristo triunfante, p. 282
Nosotros no podemos estar con Cristo presencialmente como lo estuvieron sus primeros discípulos, pero él ha enviado su Espíritu Santo para guiarnos a toda la verdad, y por medio de este poder nosotros también podemos dar testimonio del Salvador. The Gospel Herald, 10 de agosto, 1900, párrafo 2
En el trato que concedió a Tomás, Jesús dio una lección para sus seguidores. Su ejemplo demuestra cómo debemos tratar a aquellos cuya fe es débil y que dan realce a sus dudas. El Deseado de todas las gentes, p. 748
Por lo tanto, no hay motivo para que uno se gloríe sobre otro o manifieste envidia hacia otro. Nadie obtiene un privilegio superior a otro, ni puede alguien reclamar la recompensa como un derecho. Palabras de vida del gran Maestro, pp. 331, 332
La luz que cayó sobre la cabeza de nuestro Salvador caerá sobre nosotros cuando oremos pidiendo ayuda para resistir la tentación Héroe humilde, p. 44
Dios no nos pide que seamos perfectos, sino que seamos humildes y dispuestos a aprender. Es en la humildad y la disposición a aprender que podemos crecer en la gracia y el conocimiento de Dios El Espíritu de Profecía, vol. 2, pág. 218.
La verdadera religión no es solo una cuestión de creencia, sino de práctica. No es solo una profesión de fe, sino una demostración de amor y servicio a los demás. La religión que no produce frutos de amor y compasión hacia los demás no es religión en absoluto. El Ministerio de Curación, pág. 106.
Cristo fue tratado como nosotros merecemos a fin de que nosotros pudiésemos ser tratados como él merece. Fue condenado por nuestros pecados, en los que no había participado, a fin de quenosotros pudiésemos ser justificados por su justicia, en la cual no habíamos participado. El deseado de todas las gentes, pg. 17
El corazón de Dios está dispuesto a perdonar, pero el corazón del hombre debe estar dispuesto a arrepentirse. El Deseado de Todas las Gentes, pág. 203.