Aunque el pecado ha estropeado la obra perfecta de Dios, esa escritura permanece. Aun ahora todas las cosas creadas declaran la gloria de su excelencia. DTG, cap. 1, p. 13
Lo único que nos permite obtener una comprensión más perfecta de la verdad consiste en que mantengamos nuestro corazón enternecido y sojuzgado por el Espíritu de Cristo. DTG, cap. 53, pg. 458.
El sábado fue incorporado en la ley dada desde el Sinaí; pero no fue entonces cuando se dio a conocer por primera vez como día de reposo. El pueblo de Israel había tenido conocimiento de élantes de llegar al Sinaí. Mientras iba peregrinando hasta allí, guardó el sábado. El Deseado de Todas las Gentes, cap. […]
El arrepentimiento comprende tristeza por el pecado y abandono del mismo. No renunciaremos al pecado a menos que veamos su pecaminosidad; mientras no lo repudiemos de corazón, no habrá cambio real en la vida. El Camino a Cristo, p. 16
Cuando el alma se entrega a Cristo, un nuevo poder se posesiona del nuevocorazón. Dios nos Cuida, p. 14
Contemplemos por la fe el bienaventurado más allá, tal como lo describió la mano de Dios. Dios nos Cuida, p. 253
No penséis que cuando camináis con Cristo debéis andar en la sombra. Las personas más felices del mundo son las que confían en Jesús y ejecutan alegremente sus órdenes. Dios nos cuida, p. 166
El Hijo de Dios vio que el hombre no podía por sí mismo vencer esta poderosa tentación… Vino a la tierra para unir su poder divino con nuestros esfuerzos humanos, para que mediante la fuerza y el poder moral que él imparte podamos vencer por nosotros mismos. Dios nos Cuida, p. 178
No es genuino ningún arrepentimiento que no obre una reforma. La justicia de Cristo no es un manto para cubrir pecados que no han sido confesados ni abandonados; es un principio de vida que transforma el carácter y rige la conducta. La santidad es integridad para con Dios; es la entrega total del corazón y […]
La justicia exterior da testimonio de la justicia interior. El que es justo por dentro, no muestra un corazón duro ni falta de compasión, sino que día tras día crece a la imagen de Cristo y progresa de fuerza en fuerza. MJ, p. 26