Cristo fue tratado como nosotros merecemos, para que nosotros pudiésemos ser tratados como Él merece. Fue condenado por nuestros pecados, en los cuales no había participado, para que nosotros pudiésemos ser justificados por Su justicia, en la cual no habíamos participado. Él sufrió la muerte que era nuestra, para que pudiésemos recibir la vida que […]
El sábado será la gran piedra de toque de la lealtad; pues es el punto especialmente controvertido… Mientras la observancia del verdadero día de reposo (sábado) en obediencia a la ley de Dios será señal evidente de la lealtad al Creador.” El Conflicto de los Siglos, p. 489
La única manera en que podemos tener un carácter semejante al de Cristo es cada día abrir nuestro corazón a Su amor y permitir que Su luz brille a través de nosotros en nuestros actos de servicio y bondad hacia los demás El Camino a Cristo, p. 68
Dios no exige perfección por nuestras propias fuerzas, sino disposición y entrega a Su poder transformador. A través de la dependencia en Su gracia, somos capacitados para vivir conforme a Su voluntad, confiando que Él obrará en nosotros y nos guiará hacia el cumplimiento de Su propósito. El Ministerio de Curación, pg. 482
La vida de Cristo fue mansa y humilde. Eligió esa vida a fin de poder ayudara la familia humana. No se colocó sobre un trono como el Comandante de todala tierra. Dejó a un lado su manto real, se quitó la corona regia para ser uno delos componentes de la familia humana. Dios nos Cuida, […]
Es un error dar cabida al pensamiento de que Dios secomplace en ver sufrir a sus hijos. Todo el cielo estáinteresado en la felicidad del hombre. El Camino a Cristo, pg. 35
Todos los que quieren pueden acogerse a las promesas del pacto. Enorme esel precio que se pagó por nuestra redención: la sangre del unigénito Hijo de Dios. Dios nos Cuida, 16 de Septiembre, pg. 269
La fe no es la base de nuestra salvación, pero es la gran bendición: el ojoque ve, el oído que oye, los pies que corren, la mano que aferra. Dios nos Cuida, pg. 171
Pero nadie se engañe a sí mismo con el pensamiento de que Dios, en su grande amor y misericordia, salvará aun a aquellos que rechazan su gracia. El Camino a Cristo, pg. 23
El que había sido uno con Dios, sintió en su alma la terrible separación que hace el pecado entre Dios y elhombre. Esto arrancó de sus labios el angustioso clamor: “¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿por qué me has desamparado?” (San Mateo 27: 46). El Camino a Cristo, pg. 8