El poder del ejemplo
En la epístola de Pablo a Tito (2:13-14), leemos: “Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras”. Esta gran obra se realizará únicamente para los que estén dispuestos a ser purificados, que deseen ser diferentes y que manifiesten celo por las buenas obras. ¡Cuántos se apartan del proceso purificador!
LEAMOS HOY 26 DE NOVIEMBRE JEREMÍAS 31.
VERSÍCULO PARA MEMORIZAR: “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” (Ver. 3).
Se me mostró que muchas personas no comprenden la extensión del mal que nos ha sobrecogido. Se han halagado a sí mismos diciéndose que las dificultades de la nación pronto se solucionarán y que pronto concluirán la confusión y la guerra, pero todos quedarán convencidos de que la situación no es tan sencilla como se había anticipado. Muchos han esperado que el norte aseste un golpe y ponga punto final al conflicto.
Los que se aventuraron a salir de sus hogares y a sacrificar sus vidas para abolir la esclavitud, se encuentran insatisfechos. No ven ningún resultado positivo de la guerra, y ven solamente la preservación de la Unión, para lo cual hay que sacrificar miles de vidas y afectar miles de hogares.
Estimados hermanos, velad sobre vuestros hijos con cuidado celoso. El espíritu y la influencia del mundo están destruyendo en ellos todo deseo de ser verdaderos cristianos. Sea vuestra influencia tal que los aparte de los compañeros jóvenes que no tienen interés en las cosas divinas. Deben hacer un sacrificio si quieren ganar el cielo.
Ha sido el orgullo del corazón lo que ha inducido a esos hermanos a manifestar tanto temor de que otros se enteraran de que habían sido corregidos. Si hubieran confesado humildemente sus errores a la iglesia, habrían puesto en evidencia la fe que profesaban tener en las visiones, y la iglesia hubiera sido fortalecida para recibir la reprensión y confesar sus faltas.
El nombre de nuestra denominación
Recibí una revelación acerca de la adopción de un nombre por el pueblo remanente. Se me presentaron dos clases de personas. Una abarcaba las grandes organizaciones cuyos miembros profesan ser cristianos. Estos hollaban la ley de Dios bajo sus pies y se postraban ante una institución papal. Observaban el primer día de la semana como día de reposo del Señor.
Pero si bien es cierto que el pueblo de Dios está justificado en su esfuerzo por asegurar la propiedad de la iglesia por medios legales, debieran cuidar de mantener su carácter peculiar y santo. Vi que personas no consagradas se aprovecharían de la posición que la iglesia ha tomado recientemente: se extralimitarán, llevarán las cosas hasta posiciones extremas y dañarán la causa de Dios.
i que si hay en la tierra alguien que pueda testificar bajo juramento en forma consecuente, ese tal es el creyente. El vive a la luz del rostro de Dios. Se fortifica en su fortaleza. Y cuando la ley debe decidir asuntos de importancia, no hay quien pueda apelar con tanto acierto a Dios como el creyente.
Vi que ha llegado el tiempo cuando los que tienen cuantiosas posesiones deben actuar rápidamente. Es tiempo de que no sólo hagan provisión para la causa según Dios ahora los está prosperando, sino en la forma como los ha prosperado. Durante los días de los apóstoles se trazaron planes especiales para que algunos no estuvieran aliviados mientras otros estaban recargados.